¿Sabías que la Estrella de Belén aparece en los tratados y textos de antiguos astrónomos? Si creías que solo era un mito o algo simbólico relacionado con la navidad, te equivocas. Hay mucho más detrás de esta historia. Según el mito, guió a los Reyes de Oriente al lugar del nacimiento de Cristo.
¿Pero realmente era una estrella, o quizás era algo más?
Qué es la Estrella de Belén
Aunque no lo sabemos con exactitud, sí que sabemos una cosa: la Estrella de Belén nunca fue una estrella. Pensadlo por un momento. Los 3 Reyes de Oriente no podrían haber llegado hasta Belén siguiendo una estrella común.
Debía ser algo más, algo tan significativo e impactante que no solo captara su atención, sino que también los guiase hasta el Rey de Reyes.
Hay varios candidatos, ¿queréis conocerlos?
Una Rara Conjunción Planetaria
En el año 7 a.C tuvo lugar una rara conjunción planetaria. Júpiter y Saturno se alinearon en la constelación de Piscis, uniendo los dos gigantes gaseosos del sistema solar dando como resultado un enorme faro en el cielo.
Lo más extraño es que esta conjunción ocurrió hasta 3 veces en el mismo año. Las fechas exactas de las tres conjunciones fueron:
- 27 de mayo de 7 a.C.
- 6 de octubre de 7 a.C.
- 1 de diciembre de 7 a.C.
Además, está cargada de un poderoso simbolismo. Júpiter, considerado el planeta Rey de los Dioses. Saturno, vinculado con el tiempo y la sabiduría. Por último, Piscis, asociada a Israel y al pueblo hebreo.
Los Reyes de Oriente o Reyes Magos que conocemos eran sabios astrólogos procedentes de Persia y Babilonia (no lo que consideraríamos reyes hoy en día). Estos astrónomos habrían interpretado estas señales celestes como algo divino o como un presagio de gran importancia.
Existen registros detallados de esta conjunción en la antigua Babilonia, pero además fue recogida por astrónomos chinos como eventos extraordinarios en el cielo en los años 9 a 5 a.C.
¿Se ha repetido alguna vez?
La última tuvo lugar en diciembre de 2020. Júpiter y Saturno se aproximaron tanto al alinearse, que parecían formar una sola estrella muy brillante. Este evento fue conocido como “la Estrella de Navidad”. Pero aunque la conjunción parece encajar casi perfectamente con la idea de la Estrella de Belén, existen otros candidatos igualmente fascinantes, quizá incluso más espectaculares.
Ahora es el turno de explorar uno de los fenómenos más asombrosos del universo: las supernovas.
La Supernova
Las supernovas son uno de los eventos más energéticos del cosmos. Se trata de una enorme explosión que marca el final de la vida de ciertos tipos de estrella. Producen tal cantidad de luz que, a simple vista, desde la Tierra, podrían parecer una nueva estrella en el cielo. Algunas llegarían a ser visibles incluso de día.
Para que os hagáis una idea, una supernova liberaría, en el transcurso de unos días o semanas, más energía que el Sol durante toda su vida.
Este brillo en el cielo puede durar semanas, o incluso meses. Algunas supernovas pueden dejar un remanente en forma de gases y polvo en expansión, como puede observarse, por ejemplo, en la nebulosa del velo.

Retomando la historia de la Estrella de Belén, en sus tratados y cartas celestes, los astrónomos chinos en el año 5 a.C, documentaron la aparición de una “estrella huésped”, termino que se usaba para describir a estrellas que aparecían de repente en el cielo.
Según estos registros, la estrella permaneció visible durante más de 70 días. En este caso no se hace referencia a la constelación de Piscis, pero sí a la de Capricornio.
¿Pero cómo podría haber guiado a los Reyes hasta el nacimiento de Jesús? Intentad imaginar el contexto de la época: ellos buscaban e interpretaban señales en el cielo. Una nueva luz en el firmamento, aparecida de la nada, podrían reconocerla como una señal divina a la que seguir.
Por otra parte, no se han encontrado remanentes de esta posible supernova, pero puede que los antiguos astrónomos chinos viesen otra cosa, una nova.
Una Nova
A diferencia de las supernovas, las novas no son tan energéticas ni tan brillantes. Aun así, habría sido suficiente para que pudiese ser vista en el cielo.
Las novas ocurren en sistemas binarios (de dos estrellas), en los que una de las estrellas, una enana blanca, empieza a acumular material de su compañera en su superficie. Cuando la temperatura y la presión llegan a su punto crítico, se desencadena una reacción de fusión nuclear en la capa exterior de la estrella, provocando una gran explosión y aumentando el brillo de la estrella hasta unas 1.000 veces.
A diferencia de la supernova, esta explosión no destruye la enana blanca, por lo que hay posibilidades de que ésta produzca nuevas novas a lo largo de su vida.
El hecho de que no exista un remanente de una supernova en las constelaciones de Piscis y Capricornio podría indicar que fue una nova lo que apareció en los cielos como un presagio divino.
Pero aún nos queda un último objeto, algo que aún hoy en día crea fascinación y admiración cuando nos visita.
Exacto, hablo de los cometas.
Los Cometas
Estos viajeros errantes del cosmos son cuerpos helados que, al aproximarse al sol, exhiben la coma del cometa y su espectacular cola luminosa.
El famoso cometa Halley es uno de nuestros candidatos. Fue visible en el año 12 a.C. Cierto es que este hecho se produjo años antes del periodo vinculado al nacimiento de Jesús.
Los astrónomos chinos registraron el paso de cometas en los años 5 y 4 a.C, siendo el del año 5 a.C. especialmente interesante, ya que su trayectoria se ubicó en la constelación de Capricornio.
El brillo y la larga cola de un cometa podría encajar con la descripción de nuestra misteriosa estrella. Hay cometas enormes, por ejemplo, el Hale-Bopp en 1997. Su núcleo tenía un diámetro de 60 Km, siendo visible desde la tierra durante meses.
No todos los detalles encajan perfectamente con esta teoría. Los cometas, vistos desde la Tierra, no permanecen quietos en un lugar fijo, sino que se desplazan en el cielo. Esto plantea un problema con el relato bíblico, que describe la estrella indicando un lugar concreto.
Además, en la antigüedad los cometas eran símbolos de malos presagios, lo que hace que esta teoría pierda un poco de fuerza.
Pero entonces, ¿qué fue la Estrella de Belén?
La verdad es que no lo sabemos con exactitud. Hay otros candidatos, algunos más enigmáticos pero con menos peso que los que hemos explorado.
Sin embargo, aunque su origen siga siendo un misterio, hay algo claro: su influencia ha trascendido el tiempo, marcando la vida de millones de personas a lo largo de los siglos.
Hoy, la Estrella de Belén sigue brillando como un símbolo universal de la Navidad, encarnando la alegría, la esperanza y la búsqueda de algo mayor. Al igual que los Reyes de Oriente, no dejéis de buscar vuestra estrella.
¡Feliz Navidad!

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Redacción: Juan F. Artillo
Edición y corrección: Daniel Fernández