El color de la noche

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cuantas estrellas hay en el cielo, vía láctea

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el color de la noche? ¿Tiene el universo algún color? A simple vista, más allá de las estrellas y planetas cercanos, parece que solo hay oscuridad, pero déjame contarte cómo el cielo nos oculta su verdadero color.

¿De qué color es la noche?

Si en el universo observable hay aproximadamente 70 sextillones de estrellas, ¿no deberíamos ver un cielo lleno de luz en lugar de oscuridad? Pues no, y esto se debe a dos factores clave: la expansión del universo y la velocidad finita de la luz.

Muchas de esas estrellas están tan lejos que su luz aún no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Otras han desaparecido hace millones de años, su luz ya no viaja por el cosmos. Este fenómeno, que explica por qué el cielo nocturno no está completamente iluminado, se conoce como la Paradoja de Olbers.

En cielos despejados y lejos de las luces de las grandes ciudades, el color de la noche cambia. El cielo emite un tenue brillo conocido como luminiscencia nocturna, o airglow. Se trata de un fenómeno atmosférico que tiñe el cielo cercano al horizonte con sutiles tonos verdes, rojos o azules.

Pero hay más color en la noche. La luz de las galaxias y las estrellas se mezclan con el polvo interestelar, formando un cielo que, paradójicamente, es de todos los colores menos negro.

el color de la noche
Vía Láctea – Foto: Juan F. Artillo

El universo tiene color

El universo, además, tiene un color. En 2002, los astrónomos Karl Glazebrook e Ivan Baldry realizaron un estudio en el que promediaron la luz emitida por unas 200.000 galaxias. El resultado fue un tono beige pálido, conocido como Cosmic Latte, por su parecido al color de un café con leche suave (o un “manchado”, como diríamos en mi tierra).

Aunque este sea el tono promedio, se dan múltiples tonalidades en los diferentes objetos celestes. Las galaxias emiten luz en todas las longitudes de onda, incluyendo el infrarrojo y el ultravioleta. Espectros lumínicos que el ojo humano no puede percibir, aquí es donde entra en juego la astrofotografía.

Con nuestras cámaras y filtros especializados, podemos capturar ese color de la noche que se oculta ante nuestros ojos.

el color de la noche ecos del cosmos
NGC 6888 – Foto: Juan F. Artillo

No creas que los colores representados en astrofotografía son simples caprichos. Los gases, como el hidrógeno alfa o el oxígeno III, emiten luz en longitudes de onda específicas que corresponden a colores del espectro visible. Por ejemplo, el hidrógeno alfa emite en tonos rojizos característicos y el oxígeno III en tonos verdes-azulados.

La búsqueda de la luz

Gracias a la astrofotografía podemos ir más allá de lo que vemos. Las cámaras son capaces de captar mucha más luz que nuestros ojos, revelando objetos, detalles y colores que son imposibles de percibir a simple vista.

Pero los colores también cuentan historias. Una nebulosa con tonos rojizos nos indica que es rica en hidrógeno, del que nacen las estrellas. Por otro lado, los tonos azulados de la nebulosa de reflexión de las Pléyades anuncian la presencia de estrellas jóvenes.

En una fotografía del espacio profundo, cada punto brillante, cada filamento de gas y cada sombra cuentan una historia que abarca millones de años de existencia del universo. Mientras nuestros ojos ven un cielo oscuro salpicado de puntitos brillantes, las cámaras nos muestran que la noche está viva, llena de colores y movimiento.

Así que recuerda: la próxima vez que mires al cielo nocturno, bajo ese manto negro, el color de la noche no es simplemente ausencia de luz. Es el universo susurrando, con destellos y matices, las historias de su propia existencia.

Si quieres explorar más colores del cosmos, visita mi galería de fotos en mi perfil de Instagram

Redacción: Juan F. Artillo

Edición y corrección: Daniel Fernández

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